
Me dijo que viviese la vida un poco, aunque fuese solo un poco.
Tal vez necesitaba oirlo. Tal vez necesitaba sentir su preocupación por mí y, a la vez, sentirme una egocéntrica.
No me gusta que me digan lo que yo misma pienso pero no me atrevo a decirme, porque, al fin y al cabo, no buscaré ninguna solución.
Ella está bien, y yo no me muero.